"desea el hombre una cosa, le parece un mundo,
luego que lo consigue, tan sólo es humo"

lunes, 14 de junio de 2010

seguidora?

Vaya, ¿qué sorpresa? Parece ser que este que es mi blog tiene una seguidora. Y no soy yo quien aventuro su identidad sexual, sólo me dejo llevar por esas pesadas herencias culturales -que pa qué cuestionarlas, ¿verdad?, si estamos hablando de lo que es normal, porque así fue toda la vida de Dios- que hacen que al ver una a finalizando un nombre propio, pues de una mujer sin duda estamos hablando. Pero, ¿y si no es eso?. Porque a ver, digo yo que si alguien ve el nombre con el que firmo también pensará lo mismo y sólo yo sabré lo equivocado, o equivocada, que está. Porque sin duda -uy, a lo mejor sí hay duda- soy un hombre. ¿Pero es por mis atributos físicos que lo soy, es por el rol que adopto, por la educación que recibí, por mi (des)orientación sexual? El otro día hablaba con una amiga y resulta que me comentaba sobre otra madre -resulta que ella también lo es- que le negaba a su hijo varón -creo que tenía muy pocos años- jugar con juguetes rosas o con cualquier cosa que fuera de ese color. ¡Atención! ¡¡¡Ya no es que discutamos los juguetes que se fabrican, venden, imponen a los niños y niñas de este fantástico primer mundo, sino que todavía estamos a vueltas con el azul para el niño y el rosa para la niña!!!

señales?

Ostias, ¿no se fijaron? Todas las entradas corresponden a un día 14. La primera del 14 de abril, lo que no es inocente y que, por otra parte, tiene una carga simbólica bastante potente. Por el día que fue y por aquello de iniciar ese día un blog por aburrimiento. Pero vaya, ahora estaba en eso de los días 14. La segunda entrada (y la tercera, que será ésta) corresponde a otro 14, esta vez de junio, exactamente dos meses después. ¿Significa algo eso? A mí, sinceramente, me da un poco igual. Total, esto va de discursos autorreferenciales, de escucharse uno a sí mismo para no sé qué hacer. Bueno, supongo que para ahorrarse los cuartos en terapias de grupo, libros de autoayuda o quien sabe qué otras horribles experiencias al uso. Bueno, que yo me iba. Hasta más ver...

febrilmente

Fíjense, ahora me acuerdo otra vez que tenía un blog. Bueno, eso es mucho decir. En un momento de cierto aburrimiento lo creé, ahí se quedó y ahí sigue. Hasta ahora, que he vuelto a recordar su existencia. ¿Aburrimiento otra vez? Pues no, esta vez es la fiebre, ese estado soñoliento y de cansancio generalizado que provoca. ¿Qué?, ¿qué querían algo más?, ¿algún sesudo comentario, una lúcida reflexión, un exabrupto divertido...? Pues no, ahora no hay tiempo. ¿Pero es que no ven la hora que es? Ya, si eso, otro día